
La cita fue a las seis de la tarde del sábado 30 de agosto en el Ángel de la Independencia, ubicado en la avenida Reforma. Cientos de mujeres, hombres, niños y ancianos se reunieron un poco antes de la hora pactada para ganar un lugar al frente del contingente.En las escalinatas del monumento, cientos de veladoras se encontraban encendidas y varias personas levantaban pancartas con frases de reclamo o denuncias de secuestros sin resolver.Era el caso de Mónica Alejandrina Ramírez Alvarado de 21 años de edad, quien está secuestrada desde el 2004. Aunque ya se han realizado denuncias con las autoridades correspondientes, tanto en el Estado de México (donde ocurrió el evento), como con las policías federales, “sólo hemos encontrado silencio y promesas huecas”, dijo el padre de la desaparecida.A las 5:30 pm, poco antes de lo pactado, y después de la fuerte lluvia una hora antes de la partida, se inició el recorrido por las calles de la avenida Reforma.En su andar la gente gritaba consignas como “ya basta de secuestros; no a la violencia, sí a la paz; y si no pueden que renuncien (las autoridades)”. El contingente que lideraba la marcha alzaba una gran pancarta que decía “Todos queremos seguridad, justicia y paz”.Minutos antes de las siete de la noche las primeras personas se incorporaban a la gente que ya se encontraba en el Zócalo capitalino. Poco a poco se fueron distribuyendo por la explanada, formando un círculo alrededor del asta donde ondeaba la bandera de México.Con la mayor parte de la gente ya reunida en el la Plaza de la Constitución, pues algunas aún no llegaban a la plancha central, se entonó el Himno Nacional , justo cuando empezaron a repicar las campanas de la Catedral Metropolitana a las 8:30 de la noche.Tras cantar el himno, poco a poco el Zócalo se empezó a iluminar cuando la mayoría de las personas ahí reunidas comenzó a encender veladoras o linternas al grito de ¡México, México, México!Alrededor del asta bandera se empezaron a colocar cientos de veladoras como símbolo de todas las personas que han sido víctimas de algún tipo de secuestro o delito en el país.Aún no dejaban de sonar las campanas de la catedral cuando las personas comenzaron a retirarse al sentir una ligera lluvia; otras personas seguían gritando y reclamando justicia a las autoridades por el alza de los secuestros en los últimos años.






























